Taller de Mandalas y Meditación

Luego de la Meditación Nadabhrama Osho continuó la experiencia de la pintura de mandalas, jugar con los colores y dejarse llevar por la creatividad. ¡Gracias Devagita!

La creatividad es un estado del ser y de la conciencia muy paradójico. Su acción a través de la inactividad es lo que Lao Tzu denomina wei-wu-wei. Es permitir que algo suceda a través tuyo. No es hacer, es permitir. Es convertirte en un conducto para que la totalidad pueda fluir a través tuyo. Es convertirte en un bambú hueco. Y entonces inmediatamente empieza a suceder algo, porque oculto detrás del hombre está Dios. Hazle un poco de sitio, un pequeño conducto para que pase a través de ti. Eso es creatividad; permitir que Dios suceda es creatividad. La creatividad es un estado religioso. Creatividad significa que estás en total relajación. No quiere decir inactividad, quiere decir relajación; porque partiendo de la relajación nacerá mucha acción. Pero no la harás tu, sólo serás un vehí­culo. Comenzará a surgir una canción a través de tí tú no eres el creador, viene del más allá. Siempre viene del más allá. Cuando tú la creas, es ordinaria, mundana. Cuando viene a través de ti, la belleza suprema, trae en ello algo de lo desconocido. – Osho

El método del “Yo Soy”

Cuanto más real te vuelves dentro de ti, más irreal se vuelve el mundo circundante. La realidad se vuelve «yo», y el mundo se vuelve irreal. El mundo es real o el «yo» es real: ambos no pueden ser reales. Ahora estás sintiendo que sólo eres un sueño; entonces el mundo es real. Cambia el énfasis. Vuélvete real, y el mundo se volverá irreal.

Gurdjieff trabajó con este método continua­mente. Su principal discípulo, P. D. Ouspensky, cuenta que cuando Gurdjieff estaba trabajando con él con este método, y llevaba tres meses practicando continuamente este recuerdo de «yo soy, yo soy, yo soy», después de tres meses, todo se detuvo. Sólo una nota permaneció dentro como una música eterna: «Yo soy, yo soy, yo soy» Pero entonces esto no era un esfuerzo. Era una activi­dad espontánea que continuaba: «Yo soy» Enton­ces Gurdjieff le dijo a Ouspensky que saliera de la casa. Durante tres meses, lo había mantenido en la casa y no se le permitía salir.

Entonces Gurdjieff dijo: «Ven conmigo» Estaban viviendo en una ciudad rusa, Tiflis. Gurdjieff le dijo que saliera, y se fueron a la calle. Ouspensky escribe en su diario: «Por primera vez pude comprender lo que Jesús quería decir cuando dijo que el hombre está dormido. La ciudad entera me pareció como que estaba dormida. La gente se movía dormida; los tenderos estaban vendiendo dormidos; los clientes estaban comprando dormidos. Toda la ciudad estaba dormida. Miré a Gurd­jieff: sólo él estaba despierto. La ciudad entera estaba dormida. Estaban enfadados, estaban peleando, estaban amando, comprando, vendiendo, haciendo de todo.»

Ouspensky dice: «Ahora podía ver sus rostros, sus ojos: estaban dormidos. No estaban ahí. Falta­ba el centro interno, no estaba allí». Ouspensky le dijo a Gurdjieff: «No quiero volver allí nunca más. ¿Qué le ha sucedido a la ciudad? Todos pare­cen dormidos, drogados.»

Gurdjieff dijo: «No le ha pasado nada a la ciudad, algo te ha sucedido a ti. Has sido desdro­gado; la ciudad es la misma. Es el mismo lugar por el que tú andabas hace tres meses, pero no podías ver que los demás están dormidos porque tú también estabas dormido. Ahora puedes ver porque ha llegado a ti una cierta cualidad de conciencia. Con tres meses practicando «yo soy» continuamente, has tomado conciencia en muy pequeña medida. ¡Has tomado conciencia! Una parte de tu consciencia ha ido más allá del sueño. Por eso puedes ver que todo el mundo está dormido, muerto, moviéndose, drogado, como hip­notizado.»

Ouspensky dice: «No podía soportar ese fenó­meno: ¡todo el mundo dormido! No importa lo que estén haciendo, no son responsables de ello. ¡No lo son! ¿Cómo van a ser responsables?» Volvió y le preguntó a Gurdjieff: «¿Qué es esto? ¿Es­toy siendo engañado de alguna manera? ¿Me has hecho algo por lo que la ciudad entera parece dor­mida? No puedo creer lo que veo.»

Pero esto le pasará a cualquiera. Si puedes re­cordarte a ti mismo, sabrás que nadie se está recor­dando a sí mismo, y cada uno sigue moviéndose de esta forma. El mundo entero está dormido. Pero debes empezar mientras estás despierto. En cualquier momento que te acuerdes, empieza «yo soy».

No quiero decir que tengas que repetir las pa­labras «yo soy»; más bien, siéntelo. Dándote un baño, siente «yo soy». Nota el contacto de la du­cha fría, y permítete estar detrás, sintiendo y recordando «yo soy». Recuerda: no estoy diciendo que tengas que repetir verbalmente «yo soy». Puedes repetirlo, pero esa repetición no te dará conciencia. Puede que la repetición cree más sueño. Hay muchas personas que siguen repitiendo muchas cosas. Siguen repitiendo «Rama, Rama, Rama…», y si simplemente están repitiendo sin conciencia, entonces este «Rama, Rama, Rama…» se convierte en una droga. Pueden dormir bien gracias a ella.

Así que este «yo soy», este recordar «yo soy», no es un mantra verbal. No es para ser repetido verbalmente: ¡siéntelo! Sé sensible a tu ser. Cuan­do toques la mano de alguien, no toques sólo su mano; siente también tu contacto, siéntete también a ti mismo: que estás aquí en este contacto, total­mente presente. Mientras estés comiendo, no te limites a comer; siéntete también a ti mismo co­miendo. Esta impresión, esta sensibilidad debe penetrar cada vez más profundamente en tu mente.

Un día, de pronto, estás despierto en tu centro, funcionando por primera vez. Y cuando el mundo entero se vuelve un sueño, entonces puedes saber que lo que sueñas es un sueño. Y cuando sabes que lo que sueñas es un sueño, los sueños cesan. Sólo pueden continuar si consideras que son reales. Cesan si se advierte que son irreales.

Y una vez que los sueños cesan en ti, eres un hombre diferente. El hombre viejo está muerto; el hombre adormecido está muerto. Ya no eres el ser humano que eras. Por primera vez, tomas conciencia; por primera vez, en el mundo entero que está dormido, tú estás despierto. Te conviertes en un buda, un ser despierto.

Con este despertar no hay desdicha, después de este despertar no hay muerte, mediante este desper­tar ya no hay miedo. Por primera vez te liberas de todo. Estar libre de dormir, estar libre de soñar, es estar libre de todo. Logras la libertad. El odio, la ira, la avaricia, desaparecen. Te conviertes en puro amor. No es que ames; ¡te conviertes en puro amor!

Osho – Del libro de los Secretos

Las 24 horas del abuelo de Gurdjieff

Gurdjieff solía decir que toda su vida cambió cuando su abuelo, que se moría cuando él tenía nueve años, le llamó y le dijo: «Soy un hombre pobre y no tengo nada que dejarte, pero me gustaría darte algo. Lo único que he guardado como un tesoro es esto, que me lo dio mi propio padre. Eres muy joven, pero recuérdalo. Algún día lo comprenderás, así que basta con que lo recuerdes. Ahora no es el momento de que lo entiendas, pero no lo olvides. Algún día lo entenderás.». Y lo que le dijo fue: «Si alguien te insulta, contéstale al cabo de veinticuatro horas».

Fue una transformación porque ¿cómo puedes reaccionar al cabo de veinticuatro horas? La reacción necesita inmediatez. Gurdjieff decía: «Cuando alguien me insultaba o decía algo desagradable, yo tenía que decir: volveré mañana. Sólo puedo responderte al cabo de veinticuatro horas. Se lo prometí a mi abuelo y ahora está muerto, así que no puedo echarme atrás. Pero volveré».

La persona en cuestión se quedaba desconcertada. No comprendía de qué iba todo aquel asunto. Y Gurdjieff tenía tiempo para pensar en ello. Cuanto más pensaba, más inútil le parecía. A veces le parecía que aquella persona tenía razón, que lo que había dicho era verdad. Gurdjieff regresaba y daba las gracias: «Sacaste a la luz algo de lo que no era consciente». A veces descubría que la persona en cuestión estaba equivocada, así que ¿para qué molestarse? A nadie le importan las mentiras. Cuando te sientes herido es que debe haber alguna verdad implícita: si no, no te dolería. Por eso, en ese caso tampoco vale la pena enfadarse.

Y seguía contando: «Me di cuenta de que siempre que utilizaba la fórmula de mi abuelo, la rabia iba desapareciendo poco a poco». Y no sólo la rabia, sino que poco a poco se fue haciendo consciente de que esa misma técnica podía utilizarse con otras emociones, y que todo desaparecía. Gurdjieff fue una de las cimas más elevadas de esta era, un buda. Y su periplo empezó dando un pasito, con la promesa hecha a un anciano moribundo, que cambió toda su vida.

Una colombiana perdida en Buenos Aires (perdida de sí­)

Osho Akeed representa para mi una puerta…

Cuando llegué a Buenos Aires llevaba el firme propósito de volver a mi… algo de conciencia ayudada por mente me amparaba en una caída libre hacia la tristeza y el sinsentido.

Mi corazón nublado por la mente…mi mente cargada de creencias inútiles, solo reforzaban patrones de comportamiento que me alejaban mas del anhelo de mi mismidad.

“Esquizofrenia” sería la carta que en el Zen Tarot de Osho podría resumir esta situación. Una cosa pensaba, otra sentía, otra hacía…

Para ese momento de mi vida, apenas aparecía un esbozo de conciencia, ese que te da el Ser a pesar de ti y que te anima a levantarte y creer que aún es posible encontrar afuera la sonrisa de un niño y con ello alimentar el instante.

Aparte del mero mundo de esa mente que explicaba, planeaba, se confundía, disertaba… esa condición humana de la modernidad, dejó que las cosas que se vuelven indispensables, esas famosas AVC (Actividades de la vida cotidiana), me hicieran salir de casa para empezar a buscar la farmacia, la repostería y el mercado chino.

Las facturas y las masitas de la calle de Fitz Roy y Santa Fé, (tentaciones ineludibles al paladar de cualquiera, que disfrute con o sin culpa, de los maravillosos pecados alimenticios) funcionaron como un anzuelo tras el cual mi cerebro primitivo respondió y fue el camino perfecto que me llevó dos puertas mas allá…

La primera era en esos tiempos un taller de carpintería que me distrajo lo suficiente para tropezar con un letrero en el que aparecía una de las palabras que mas fácilmente leo: Osho.

Osho Akeed en tinta violeta y de inmediato los números… corri a casa para llamar… nadie respondió en ese momento, pero pronto recibí una llamada que cambiaría el curso de los oscuros días en esa ciudad…

Primer martes… discusión porque la música de la Meditación Kundalini no era la que esperaba… ¡¡mirarme a mi misma!! ¿¿Para qué soy tan rígida?? El chico que la acompañó está lindo y no me responde…

Entonces regreso… La Meditación Dinámica y otras meditaciones, así como algunas charlas con Tab, empezaron a hacer parte de mis rutinas… Al principio asistente regular… luego además como “dj” de la meditación dinámica… Y entonces poco a poco reapareció en mi la Sannyasin…

Es lindo ver aquella luz interior que crece día a día, cuando vas limpiando… cuando vas dejando al pasado morir y la vida se goza en presente.

Osho Akeed fue mi puerta a integrar de nuevo mi mente y mi corazón… a dar confianza a mi cuerpo cuando los bastones desaparecieron, cuando empecé a abrirme para reencontrar ese resquicio por donde la luz del Ser se filtra…

Osho Akeed fue el lugar en donde las palabras y las cosas permitieron que la seguridad en mí y mi amor propio brillaran de nuevo…

Un lugar en donde la danza con otros buscadores, me reveló las propias proyecciones, me desnudo el ego. En este espacio reinicié la decisión firme de ser Zorba y Buda… Las convivencias en Escobar y el Temazcal, oportunidades para llorar, reir, cocinar, compartir palabras y silencios, complicidades y secretos…

En especial Osho Akeed fue en ese momento de mi vida y de mi camino de búsqueda, el lugar en donde de nuevo el corazón sanó y pude sentir renacer el amor… ese amor que mi nombre sannyasin significa…

Deva Ashika

Circulo de Tambores de Fin de Año 2008

El sábado 13 de diciembre, en una calurosa tarde en Palermo y luego de una Meditación No Mind Osho, llegó Sergio Saidel de Procesos Evolutivos para compartir la experiencia del Círculo de Tambores. Todos con sus tambores: djembes, framedrums, derbakes, cencerros, maracas, cajas rítimicas, palos de lluvia, cajón peruano y muchos modelos más, el pulso comenzó a latir en el Centro Osho Akeed.

El Tambor! el circulo, el pum,pum o el tan, tan, cada uno con su propia melodía, diferentes y a la vez iguales; igules cuando ya entramos en sintonia con el otro…. La experiencia del circulo de tambores fué muy divertida! al principio despacito, mirándonos con sonrisitas cómplices, divertidas, hasta que poco a poco nos fuimos dejando llevar por el ritmo… y dejamos de ser corazoncitos para ser un CORAZÓN GRANDE, GRANDE, QUE LATIA Y LATIA… Tanta energia… que daban ganas de bailar, de saltar, de reir, de no parar de tocar! y derrepente… el silencio… que lindo!!! Gracias a Sergio por el latido de su corazón. Gracias por tanta danza! Gracias a Tab! GRACIAS A TODOS! – Aida Patricia

Suscribite al Mailing List para que te avisemos de la próxima experiencia.

Próximo Circulo de Tambores: 11 de julio de 2009. Ver más